Redimir es perdonar; es condonar, exonerar, indultar una deuda. El que redime absuelve al deudor. Redime quien tiene la capacidad de entregar todo juicio a Dios. En el Antiguo Testamento no podía haber remisión sin derramamiento de sangre, así Cristo se entregó una vez y para siempre por nuestros pecados.

Aunque redimir o perdonar es una prerrogativa solo de Dios, no es menos cierto que hasta cierto punto Él ha entregado el juicio en nuestras manos, no para condenar, sino para perdonar como fuimos perdonados. Siendo así, somos perdonados según perdonamos a los que nos ofenden; somos juzgados con el mismo juicio con que juzgamos y medidos con la misma medida con que medimos; somos reconciliados con Dios según nos reconciliamos con el prójimo y Dios cree en nuestro amor por Él -a quien no vemos-, si amamos a aquellos a quienes vemos. Por lo cual, la remisión es un regalo de amor, no al que ha faltado propiamente –aunque es el que se beneficia- sino a nuestro Padre Celestial, que merece toda honra, todo sacrificio. Amor con amor se paga, dice una canción, y Él nos amó.

Hemos dicho que sin restitución no hay remisión. El que restituye paga, el que redime se entrega voluntariamente. De hecho, nuestro Señor Jesús, primero restituyó la justicia divina y luego dio su vida, voluntariamente, para redimir nuestros pecados. En otras palabras, Cristo cumplió la ley, con su vida impoluta, para restituir la justicia divina, y luego nos redimió de la maldición del pecado, para con su muerte darnos vida.

La remisión, por tanto, es un sacrificio que ofrendamos a Dios, por eso se llama “LA REMISION DE JEHOVA”, pues para Él lo hacemos. Y aunque es un sacrificio que implica dolor, renuncia y muerte, al final también es gozo, libertad y vida. Es mucho mejor dar que recibir (Hechos 20:35), y aunque restituir es dar, redimir es algo superior porque es entregarse totalmente. Veámoslo a continuación, directamente desde la Palabra:

Deuteronomio 15:1-2 Cada siete años harás remisión. Y ésta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová.

Deuteronomio 15:9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado.

Mateo 6:14-15 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 18:34-35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas. Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

Mateo 26:28 …porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.

Mateo 6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

Mateo 18:21-22 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

Lucas 6:37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.

Lucas 7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

Lucas 11:4 Y perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todos los que nos deben. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal.

Lucas 17:3-4 Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale.

Lucas 23:34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Marcos 11:26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Hebreos 9:15 Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

Hebreos 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión.

Hebreos 10:17-18 … añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

Juan 20:23 A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.

Efesios 4:32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Colosenses 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

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