Estamos felices de poder abrir esta escuela que tanto ustedes esperaban con tantas ansias, y nosotros también. Por muchos años el Espíritu Santo nos insistía en realizar los discipulados, pero se dificultaba debido a las muchas ocupaciones ministeriales, y no queríamos sacrificar los demás propósitos de la iglesia. Pero ahora ha llegado el tiempo en que Dios nos permitirá reunirnos cada sábado (empezando en enero 2019) para recibir la instrucción que tanto anhelamos.

El nombre que el Señor nos ha dado para este propósito es Escuela Bíblica Ministerial El Amanecer de la Esperanza, con su sigla EBIMADE. Este será el discipulado más intenso y extenso que hemos tenido en los 32 años de ministerio o que tenemos como congregación. Hemos planificado tres años de enseñanza, la cual finalizará formalmente con una graduación para aquellos que perseveren y cumplan los requisitos de este discipulado.

Inicio & Horario de Clases

Las clases iniciarán el 5 de enero, 2019. Las mismas se llevarán a cabo los sábados, de 9:30 a. m. a 1:00 p. m. En ese tiempo se impartirán dos clases, divididas por 15 minutos de receso para tomar un refrigerio y continuar con la enseñanza. La primera clase tendrá un tiempo de 01:45 minutos y la segunda de 01:30. Asimismo, las clases van a estar divididas en 3 cuatrimestres, como sigue:

Metodología & Evaluación

Vamos a enseñar en el Espíritu. Somos una congregación que cree en la vida en el Espíritu, por lo cual, vamos a enseñar en el Espíritu, esto quiere decir que no solamente vamos a impartir las letras de la Palabra sino el Espíritu de la Palabra. Generalmente, los institutos bíblicos o seminarios están diseñados y preocupados por impartir información. Y no está mal, de hecho, ustedes van a recibir también información, pero ésta será ungida, información llena del Espíritu Santo, porque vamos a enseñas las dos cosas: las letras y el Espíritu de la palabra; el logo que es lo que está escrito y el rema que es la Palabra iluminada. Esto es muy importante.
Asimismo, es bueno destacar que nosotros no vamos a funcionar como funcionan los discipulados, institutos o seminarios tradicionales de la iglesia. Nosotros —aunque pueda haber exámenes— no vamos a evaluar los estudiantes por pruebas escritas. Si tendremos exámenes será para que usted se auto evalúe y vea cómo está aprovechando, no para ver si pasa o no pasa el curso. La prueba será para usted, no para nosotros, para ver si usted está haciendo el esfuerzo o no lo está haciendo. Sí requeriremos puntualidad, asistencia y trabajo realizad, ya sea leer la asignación y poner atención a la instrucción. El que haga eso ya pasó. Esa será nuestra manera de evaluar.
En el transcurso del curso ustedes van a recibir CDs para escuchar y folletos o artículos para leer. Luego, vamos a pasar unas listas con sus nombres y al lado de sus nombres va a poner si está presente, y si leyó o no leyó el material requerido. No tienes que mentir porque el propósito es evaluar tu esfuerzo, y si lo haces estarías, primeramente, mintiendo a Dios y luego a ti mismo. Pero para nosotros es muy importante tu respuesta honesta, porque así vamos a poder evaluar quien necesita ayuda en ciertas áreas. Hay personas que tienen más experiencia, e incluso tienen muchos años estudiando por institutos bíblicos, por lo que poseen cierta destreza en la búsqueda bíblica. Pero aquellos que no, recibirán la ayuda que necesitan para mantenerse a nivel.
La razón por la que nosotros no estudiamos como los demás institutos es porque no es lo mismo estudiar la Biblia que otros libros. No se puede estudiar la Biblia como un libro común, como una materia académica o humana. Tristemente la iglesia dejó el discipulado como lo enseñó Jesús, Moisés, los profetas, maestros que discipularon de una manera personal. Por ejemplo, Josué estuvo 40 años con Moisés; y cuando llegó el momento de Dios buscar a un líder para sucediera a Moisés lo eligió a él, porque ya había sido discipulado estando presente a lado de Moisés. Cuando Moisés estaba en el monte Josué estaba en la falda de la montaña esperando a su líder; él velaba por su líder, el peleaba las guerras en Israel. Nota que en la Biblia se habla de Josué como el siervo de Moisés. Por eso, cuando Moisés le pidió un líder a Dios, Él dijo: «Yo ya lo tengo, aquel que fue discipulado a tu lado». Así se forman los líderes de Dios, con sus padres espirituales, esos son sus maestros.
De la misma manera era la escuela de los profetas, donde los hijos de los profetas llamaban a Eliseo y a Elías: «Padre mío padre mío». No eran discípulos, sino hijos. Jesús anduvo con los doce, pero Él no les ensañaba como los rabinos de aquel tiempo lo hacían, sino que ellos estaban con él y oían lo que Él hablaba. Él hacía milagros y ellos veían, y le hacían preguntas, y escuchaban sus respuestas. También ellos veían cómo Él se comportaba en una provocación, y en todas las cosas están ahí aprendiendo. Porque la palabra de Dios es Espíritu, no letras. Más adelante vemos que los apóstoles discipularon a su vez de la misma manera. Pablo tenía a Timoteo y a Tito y demás colaboradores, y ellos aprendían viendo cada día como Pablo ministraba.
Cuando la iglesia se institucionalizó en el siglo IV, comenzó a asimilar y a absorber los sistemas humanos. La universidad es la manera que se forman los profesionales para trabajos seculares. Entonces, como la iglesia llegó a ser predominante en Europa, en ese tiempo, formaron una facultad de teología, (Theo es Dios; logia es tratado), estudio acerca de Dios. De esta manera, las universidades que enseñaban medicina, administración, psicología, etc., también enseñaban Teología. Yo estudié en una universidad que tenía una facultad de Teología, pero es una imitación, pues no se puede enseñar la Palabra de Dios como se enseña ingeniería, medicina, no armoniza, porque son dos cosas muy distintas. Charles Spurgeon, el príncipe de los predicadores ingleses como es conocido, dijo que el título de un seminario no necesariamente es una garantía de que tú eres llamado por Dios al ministerio. Y es cierto. Usted puede pasar por un seminario, saber todas las cosas que un ministro debe saber, pero no tener el carácter de un siervo de Dios, carecer de la aptitud espiritual y unción que debe tener un ministro de Dios, con el entrenamiento práctico en cuanto a la piedad. Si carece de esas virtudes, entonces está incapacitado para ser un ministro. Sin restarle importancia al conocimiento, pero el conocimiento sin lo demás en cuanto al llamado no sirve de nada.
Un ministro de Cristo es un maestro de piedad y debe ser ejercitado en la piedad como dice la palabra: “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (1 Tim. 3:1-7). Ahí no habla de hablar en lenguas, de profetizar, pues esto no tiene nada que ver con dones, sino con carácter. Está hablando de madurez, de carácter, porque somos maestros de carácter, ese es el ministerio. Si usted bien aquí, y aprende todo lo que hay que aprender, pero no asimila el espíritu de la palabra, la cual es “… útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2Tim 3:16-17), y te hace maduro, capaz, te toca, te inspira, te hace amar a Dios, temer a Dios, andar en su consejo, si no se logra eso has perdido el tiempo. Así que por eso no quiero que tengan tenciones de exámenes, como el que pasa biología, no, lo que queremos es que usted esté atento a cada palabra que sale de la boca de Dios. A la vez que estoy aprendiendo en formación bíblica, también estoy recibiendo el Espíritu de la Palabra y me estoy formando en carácter. Por tanto, los exámenes (si se dan alguna vez) serán para que tú veas como estás, y te evalúes en cuanto al aprovechamiento y el esfuerzo tuyo. Como dije, sí vamos a tomar en cuenta tu puntualidad, tu asistencia constante y tu participación en las clases.

Costo

El costo es $0.00
Usted no tendrá que pagar nada para aprender. Si compramos cosas colectivas, como libros o cualquier otro material que se requiera, se le solicitará que pague el costo de estos, pero nosotros no vamos a tener ninguna ganancia con eso, ni buscamos tenerla, porque la iglesia se mantiene de los diezmos y las ofrendas.

Requisitos

Les pedimos que preparen sus corazones desde este momento hasta el 5 de enero, 2019, que es cuando empezaremos. Recuerden que no vamos a formar profetas, ni pastores, ni apóstoles, sino a capacitarlos para la obra en el ministerio, pero el llamado lo hace Dios.
Para aquellos que vienen de otras congregaciones, se le requerirá la autorización de su pastor (firma y sello de su iglesia) en la aplicación.

Docentes

Pastores Juan Radhamés Fernández y Carlos Manuel Ogando (Manolo)
Asistente: Marítza Mateo

Para más información, contáctanos a:

(718) 863-4440

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