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	<title>Adoracion &#8211; El Amanecer de la Esperanza Ministry</title>
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	<description>Cumpliendo el propósito profético de testificar el señorío de Cristo y la restauración de todas las cosas, siendo Dios el todo en todo.</description>
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	<title>Adoracion &#8211; El Amanecer de la Esperanza Ministry</title>
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		<title>3er. JUBILEO &#8211; Abril 16, 2022 a las 10:30am</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Apr 2022 11:56:51 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ven y celebremos juntos nuestro 3er. Jubileo de este año 2022. Comparte con nosotros nuestra convocación santa, cada siete sábados, de todo el ministerio, y hermanos de otras congregaciones, para adorar a Dios con cánticos espirituales, y recibir de Él su copiosa bendición a través de un mensaje profético con palabras de exhortación y consolación....]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ven y celebremos juntos nuestro 3er. Jubileo de este año 2022. Comparte con nosotros nuestra convocación santa, cada siete sábados, de todo el ministerio, y hermanos de otras congregaciones, para adorar a Dios con cánticos espirituales, y recibir de Él su copiosa bendición a través de un mensaje profético con palabras de exhortación y consolación.</p>
<p>Esta celebración se llevará a cabo en nuestro santuario de Poughkeepsie, a tal efecto, nuestra iglesia localizada en el BRONX estará CERRADA.</p>
<p>Aquellos hermanos que necesiten transportación, deberán llamar, a nuestras oficinas, al (718) 863-4440, a fin de reservar un asiento en los autobuses que gratuitamente hemos puesto a su disposición para que los lleven a Poughkeepsie. Para información más detallada y disponibilidad de asientos, favor de llamar al número provisto lo antes posible.</p>
<p>*** TODAS LAS REGLAS DE DISTANCIAMIENTO SOCIAL Y USO DE MASCARILLA (O CUBREBOCA) ESTARÁN EN EFECTO ***</p>
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		<title>2do. Jubileo del año &#8211; Sábado 26 de febrero, 2022</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Amanecer de la Esperanza - MM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Feb 2022 16:41:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Te invitamos a estar juntos en nuestro 2do. Jubileo de este año, el sábado 26 de febrero, 2022, a partir de las 10:30 AM (EST). Ven a nuestra convocación santa, de cada siete sábados, junto a todo el ministerio, y a hermanos de otras congregaciones, para adorar a Dios con cánticos espirituales, y recibir de...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class=" wp-image-24325 alignleft" src="https://www.elamanecer.org/wp-content/uploads/2022/02/jubileoFeb2022-copy-262x165.png" alt="" width="319" height="201" /></p>
<p>Te invitamos a estar juntos en nuestro 2do. Jubileo de este año, el sábado 26 de febrero, 2022, a partir de las 10:30 AM (EST).</p>
<p>Ven a nuestra convocación santa, de cada siete sábados, junto a todo el ministerio, y a hermanos de otras congregaciones, para adorar a Dios con cánticos espirituales, y recibir de Él su copiosa bendición a través de un mensaje profético con palabras de exhortación y consolación.</p>
<p>Es importante connotar que el jubileo se llevará a cabo en nuestro santuario de Poughkeepsie, a tal efecto, nuestra iglesia localizada en el Bronx <strong>estará cerrada</strong>.</p>
<p>Aquellos hermanos que necesiten transportación, deberán llamar, a nuestras oficinas, al (718) 863-4440, a fin de reservar un asiento en los autobuses que gratuitamente hemos puesto a su disposición para que los lleven a Poughkeepsie. Para información más detallada y disponibilidad de asientos, favor de llamar al número provisto lo antes posible.</p>
<p>*** TODAS LAS REGLAS DE DISTANCIAMIENTO SOCIAL Y USO DE MASCARILLA (O CUBREBOCA) ESTARÁN EN EFECTO ***</p>
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		<title>A Sus Pies&#8230;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Amanecer de la Esperanza - MM]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2017 16:04:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[“ Y he aquí, había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y poniéndose detrás de Él a sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="row "><div class="wpv-grid grid-1-1  wpv-first-level first unextended" style="padding-top:0px;padding-bottom:0px" id="wpv-column-fc5c2f892ce7ced150426ae705cd0d72" ><p><em><strong>“</strong></em><strong><em> Y he aquí, había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y poniéndose detrás de Él a sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume</em><em>”</em></strong> &#8211; Lucas 7:37-38</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>¿Cuántos nos hemos sentido mal por algo que hemos dicho o hecho? ¿Cuántos nos gustaría si pudiéramos rehacer un momento, borrar una experiencia pasada? ¿Cuántos de nosotros, después de haber conocido la benignidad de Dios, hemos dicho: «Señor, ¿por qué no te me revelaste antes?», pensando en la vida vacía y disoluta que llevábamos. A veces la culpabilidad nos hace caer en esclavos de nuestro sentimientos o presa del enemigo que nos acusa. Y estamos sufriendo la vergüenza del pecado, de nuestros errores, soportando la acusación del enemigo que viene a ti de muchas maneras: a través del rechazo de los que antes se decían tus amigos, la murmuración, y sobre todo la propia conciencia. Y se nos olvida que Dios, está ahí, caminando con nosotros, parado en la ventana de nuestra vida, viendo todo y esperando el momento para intervenir. Y en lugar de condenarte, te perdona, y también lo olvida.</p>
<p><em> </em>Sin embargo, <strong>no podemos entender la grandeza del perdón de Dios, si no entendemos la trascendencia de nuestro pecado</strong><u>.</u> El salmista declaró: <em>“¡Cuán bienaventurado es aquél cuya transgresión es perdonada, Cuyo pecado es cubierto! ¡Cuán bienaventurado es el hombre a quien el Señor no culpa de iniquidad, Y en cuyo espíritu no hay engaño!”</em> &#8211; Salmos 32:1-2. Nota que el salmista usa tres palabras para referirse al pecado: &#8220;Transgresión&#8221;, “pecado” e “iniquidad”. La palabra “transgresión” significa liberarse o separarse de Dios, que también se traduce como rebelión. &#8220;Pecado&#8221; significa errar al blanco, hacer algo que no agrada a Dios o fuera de su voluntad. &#8220;Iniquidad&#8221; significa perversión o maldad. Pero también usa tres palabras para hablar del perdón: &#8220;Perdonado&#8221; que significa levantado. &#8220;Cubierto&#8221; que significa oculto o invisible. Y &#8220;no imputado&#8221; significa borrado o no grabado. ¡Esto es grandioso! ¡Hay restauración en Dios para todo aquel que cree y le busca! Y me llama la atención que cada una de esas palabras relacionadas con el pecado, en su vocablo original, en hebreo, significan también “ofrenda”, porque los sacrificios y holocaustos por el pecado son una ofrenda que busca el perdón de Dios. Y yo entiendo entonces, que nuestro pecado lleva en sí la ofrenda del perdón. Cristo se hizo pecado y también fue la ofrenda por nuestros pecados. Por eso Cristo es la propiciación por nuestros pecados, de manera que su muerte es la ofrenda que perdona nuestra transgresión, cubre nuestro pecado y borra nuestra iniquidad. Por lo cual, cuando entendemos la implicación de nuestro pecado, podemos recibir y entender la transcendencia del perdón, porque <strong>El pecado nos aleja de Dios, pero también nos acerca.</strong></p>
<p>Los versículos temas, nos hablan de esta verdad. Primeramente, veamos el contexto histórico de estos versículos, para entender esta hermosa enseñanza. La palabra dice: <em>“Uno de los fariseos le pedía que comiera con él; y entrando en la casa del fariseo, <u>se sentó</u> a la mesa”</em> (Lucas 7:36). En algunas versiones dice que él le rogaba, no porque supiera quién era Jesús, sino que su intención era para examinarlo, para humillarlo frente a los demás. La palabra “fariseo” viene de la palabra aramea <em>peres </em>que significa dividido, separado. Esta secta, empezó como hombres piadosos que querían mantenerse puros, pero ese celo los llevó a convertirse en hipócritas religiosos que deificaron la ley mosaica. Ellos se sentían mejores que los demás y apreciaban más la manifestación externa del mandamiento que el Espíritu de la ley.  Su énfasis eran las formas más que en la rectitud de las acciones. Ellos criticaban en todo a Jesús, sin embargo, lo reconocían como un maestro. En ese tiempo, cuando se invita a alguien a la casa, era una oportunidad para tener debates sobre temas religiosos. Por eso no es extraño que permitiera que esa mujer, conocida como pecadora en la ciudad, entrara bajo su techo. La gente iba, y entraba a las casas, pero se mantenía detrás viendo y escuchando.</p>
<p>En tiempos antiguos no había una mesa como la que usamos ahora, sino que las personas se recostaban a comer, o se hincaban de rodillas. En el original que se traduce como “se sentó a la mesa” es la palabra <em>anaklino</em>, que sígnica acostarse, reclinarse. Y reclinado allí Jesús, entró aquella mujer compungida hasta las lágrimas. Es bueno aclararles que este incidente solo fue registrado en Lucas, y no en los otros evangelios sinópticos (Mateo y Marcos). Lucas especifica que ella era una mujer pecadora de esa ciudad, y no da su nombre, pero no era ni María Magdalena ni María la hermana de Lázaro, de quienes también se registra ungieron al Señor. Este es un incidente aislado. Pero en esta cena hay varios personajes: está el Señor, el anfitrión, que es el fariseo, la mujer de la ciudad, y aquellos que fueron a ver.</p>
<p>Para seguir en el orden de la narración veamos primero a la mujer<em>. “Y he aquí, había en la ciudad una mujer que <u>era pecadora</u>, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y poniéndose detrás de Él <u>a sus pies</u>, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume”</em> (Lucas 7:37-38). La Palabra dice que ella oyó que Jesús estaba en aquel lugar. De alguna manera esta mujer ya había tenido un encuentro con el Señor, y tenía una revelación de Jesús, pues <strong>solo aquel que reconoce a Cristo como Dios, Señor y Salvador, puede postrarse a sus pies </strong>(Jn. 8:24). Solamente el que reconoce a Jesús puede recibir perdón de pecados; en él hay poder para perdonar. Es posible que ella había oído el mensaje del reino, con las buenas nuevas de salvación; de alguna manera esta mujer había oído el sermón del monte y lo que Dios pensaba sobre juzgar a los demás, amar a los enemigos, orar por los que te ultrajan y persiguen. Esa mujer se le habían abiertos los oídos y pudo entender que en Dios hay perdón, que en Dios hay restauración, hay misericordia, hay amor, y lo creyó.</p>
<p>Dicen algunas traducciones que ella era reconocida como pecadora en esa ciudad, no necesariamente debía ser prostituta, pero todos sabían que llevaba una vida fuera de la voluntad de Dios. En nuestro lenguaje de hoy, diríamos, una libertina, una mundana. Me imagino que cuando caminaba por las calles, se volteaban a mirarla, y murmuraban y la condenaban, pero ella había encontrado a alguien que le mostró el amor de Dios; alguien recto, pero amoroso, justo, pero no acusador. Entonces, corrió, me imagino que llegó a su casa, y buscó aquel frasco, fino, costoso, que contenía aquel perfume de gran valor… Quizás lo había guardado por años para cuando se casara, ungirse y ungir al amado de su corazón, y al fin había llegado, alguien que la miraba con compasión, con misericordia, con amor. A ese hombre, ella tenía que mostrarle su amor, su agradecimiento. Me imagino que volteó toda la casa, mientras lloraba de felicidad, y cuando encontró el frasco de alabastro corrió a su encuentro.</p>
<p>Al llegar a la casa del fariseo, encontró a Jesús reclinado, y ella se arrojó a sus pies, llorando. Y quiero llamar tu atención a la actitud de aquella mujer. Ella no pensó dónde estaba, ni los que los demás hacían, ella solo vio que Jesús estaba allí y su corazón en él. A veces nosotros nos cohibimos de adorar en libertad a Dios por el qué dirán, pero cuando el objeto de nuestra adoración llena todo nuestro corazón, no nos importa nada. Ahora nota lo que hizo: y dice en el verso 38<em>: “</em><em>… </em><em>comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume”.</em> El acto de estar a sus pies representa sujeción, humillación, adoración, pero sobre todo amor. Los pies son un tipo de nuestra humanidad, pero también representan santidad de Dios, como en el hombre su humanidad (Exo 3:5). Los pies de Jesús simbolizan la fuente y el lugar de la gracia de Dios, por eso los que se reconocen pecadores vienen a los pies de Jesús. También a sus pies se sientan aquellos que quieren aprender de Él. Pero una cosa es estar a sus pies y otra debajo de sus pies. Los adoradores vienen a sus pies, porque los pies de Dios simbolizan su majestuosa presencia. Pero aquellos que son derrotados y enemigos del reino están bajo los pies de Jesucristo.</p>
<p>Ahora pensemos en el llanto de aquella mujer. Se llora de dolor y se llora de alegría. Las lágrimas representan nuestra fragilidad, por eso para Dios tienen tanto valor. Dice que Él las guarda en una redoma; nuestras lágrimas lo conmueven, especialmente aquellas que son resultado de una injusticia, de reconocimiento de falta, de nuestra imposibilidad. Por otro lado, el cabello largo representa gloria en la mujer, pero llevarlo suelto, en ese tiempo era una deshonra. Pero a ella no le importó cargar esa ignominia, y como David se hizo más vil, con tal de mostrar su rendición a Dios, su devoción al Señor, como los esclavos que acostumbraban secar los pies de sus dueños con sus cabellos. Una actitud de rendición total.</p>
<p>También dice que ella besaba sus pies. Un beso es el término griego <em>filema</em>. En ese tiempo era una característica cristiana besar a sus hermanos (el ósculo santo que habló el apóstol Pablo), como muestra de afecto sincero. El origen de esa palabra, philema, proviene de fileo que es amar fraternalmente, sinceramente a los hermanos. Pero en este relato se usa el verbo <em>kataphileo, kata</em> intenso<em>, fileo </em>amor, una acción que mide la intensidad del sentimiento. Es decir, no fue un simple beso el que ella le dio a Jesús, sino que lo besó ardientemente, intensamente; es dar un beso, y otro beso, y otro beso y otro beso. Un beso, en sentido figurado, muestra respeto, devoción y sumisión, como dice en el Salmos 2:12 <em>“… besad al hijo para que no se enoje”</em>. Y la palabra hebrea aquí es <em>nashak</em>, que se traduce como honrar, unirse, apegarse, gobernar junto, besar. También con un beso se transmitía carácter, dignidad (Abraham con sus hijos, Samuel con David). En el caso de esta mujer, ella con sus besos le decía: «Te amo, te respeto, tú eres mi Rey, eres mi Señor, yo me rindo a ti».</p>
<p>Y por último, dice que ella lo ungía sus pies con perfume. Ungir es consagrar, es separar, dedicar. El perfume era de mirra (heb <em>murón</em>), que figuradamente nos habla de las gracias del Mesías. En Cristo hay gracia, hay favor de Dios. Hermosos son los pies de los que anuncian la paz, las buenas nuevas del Señor. En Cristo recibimos gracia, perdón, misericordia de Dios. <strong>Nosotros somos grandes pecadores, pero Dios es un gran Salvador.</strong> ¡Aleluya!</p>
<p>Mirar esta escena enternece, inspira a la devoción. Sin embargo, mira como el fariseo la vio: “Pero al ver <em>esto </em>el fariseo que le había invitado, dijo para sí: Si éste fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora” (Lucas 7:39). El fariseo la vio como a una pecadora, inmunda, y a Jesús como a un cualquiera. Y mira lo que pasó: <em>“</em><em>Y respondiendo Jesús, le dijo: Simón, tengo algo que decirte: Y él dijo: Di, Maestro. Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta;  y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos. ¿Cuál de ellos, entonces, le amará más? Simón respondió, y dijo: Supongo que aquel a quien le perdonó más. Y Jesús le dijo: Has juzgado correctamente. Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para los pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste beso, pero ella, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió mis pies con perfume. Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonados”</em> (Lucas 7:40-48)</p>
<p>Es curioso que el nombre Simón significa “examinador” “oír”. Nosotros, como el fariseo, miramos a los demás y ya creemos que los conocemos, que sabemos quiénes son, y los condenamos. Sin embargo, Dios que sí conoce nuestros corazones, no nos desprecia, no porque seamos buenos, sino porque nos ama y por eso nos perdona. Mas, cuando Jesús le dijo “<em>¿Ves esta mujer?”, </em>la palabra que usó para “ver”, no fue ver (gr. <em>eido</em>) con los ojos, como veía Simón, sino (gr. <em>blepo</em>) percibir con la mente, ir más allá de un conocimiento exterior, mirar como mira Dios. Para poder llevarlo a esa perspectiva, usó la ilustración de los dos deudores. Mas, la diferencia de estos dos casos no radica en la deuda en sí, sino en que los dos son deudores. Los dos estaban bajo la misma condenación. El problema aquí es de conciencia, en cómo nos percibimos y percibimos a los demás, sin tomar en cuenta que todos somos deudores delante de Dios. Todos somos deudores, y no podemos pagar esa deuda, por eso la salvación es gratis, no porque no vale nada, pues a Dios le costó todo, sino porque no podemos pagarla.</p>
<p>La enseñanza principal aquí tampoco no es que cuando pecamos más amamos más, no, no, no. Es como decir: hagamos males para que nos venga vienes, de ninguna manera. <strong>El amor NO radica en el pecado, sino en el perdón</strong>.  Es el perdón de Dios lo que la hizo a ella amar mucho, y no lo contrario. Esta mujer vino a Jesús no tanto para recibir perdón, sino para reciprocar el amor por el perdón recibido, porque estaba arrepentida, y reconocía que en Dios había amor, perdón. Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. Para amar mucho a Dios no tenemos que pecar mucho, no es el punto, es apreciar y reconocer lo que él es. La actitud de esta mujer nos recuerda que el verdadero amor y la sincera devoción por Cristo deben proceder de una plena conciencia de la gravedad de los pecados del pasado y el amor de Dios manifestado en su perdón.</p>
<p>Simón amaba tan poco, que ni siquiera mostró las reglas de hospitalidad que se usaban en aquel tiempo de lavar los pies de los invitados, darle un beso, y también ungirlos. En el trato que tenemos con las personas es que mostramos nuestros afectos. Por ejemplo, si alguien llega a tu casa y estás viendo la TV, dices: «Oh, wao, tú por aquí, qué milagro, ven siéntate…» y sigues mirando la programación. Obviamente es como si nadie hubiese llegado a visitarte. Pero si es alguien que realmente te importa, inmediatamente apagas la TV, le saludas con afecto, y llamas a los familiares a darle la bienvenida. En el caso de Abraham, cuando reconoció que aquellos varones con el Señor pasaban por su tienda, dice la palabra que salió corriendo de su tienda a recibirlos, y se postró en tierra, y dijo: <em>“Señor, si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo” </em>(Gen. 18:3). Podemos honrar a Dios con nuestras palabras, y decir que le amamos, pero nuestro corazón estar muy lejos de él (Mar 7:6). Solo reconociendo cuánto hemos pecado (no en el sentido cuantitativo, sino cualitativo) podremos estar a sus pies.</p>
<p>Finalmente, dice: <em>“</em><em>Los que estaban sentados a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste que hasta perdona pecados?”</em> (Lucas 7:49). Estos hombres, como Simón, estaban sentados con el Señor, pero su actitud era juzgar, mirar cómo recibe, cómo piensa, cómo es. Así muchos de nosotros vamos a la iglesia a mirar a los que nos rodean, a juzgar el sermón, a señalar, a condenar, pudiendo estar a sus pies delante de su Presencia. Ellos no vieron que el que estaba ahí era Emanuel, Dios con nosotros, porque su duro corazón no los dejó ver. Pero ella, que sí había recibido esa revelación, primeramente, reconoció a Jesucristo: 1. como <strong>Dios y Creador</strong>, mostrando un amor revente, cuando se postró a regar sus pies con sus lágrimas y secarlos con sus cabellos; 2. como <strong>Señor y Salvador</strong>, mostrando sometimiento a su autoridad, cuando besó intensamente sus pies; y 3. como <strong>Mesías y Rey</strong> al honrarlo cuando lo ungió con perfume.  Por lo cual, el Maestro le dijo: “<em>Tu fe te ha salvado, vete en paz”</em> (Lucas 7:50).</p>
<p>Hay un proverbio árabe que reza así: &#8220;Al cuello, lo dobla la espada; pero al corazón, únicamente lo dobla otro corazón&#8221;. El amor de Dios es irresistible, inclinemos nuestro corazón para estar eternamente a sus pies, como aquella mujer, adorándolo, reconociéndolo, honrándolo. Que sea ese siempre nuestro deseo, estar siempre a sus pies, no como una forma externa, sino en la humillación interna de aquel, que impactado por su perdón, le ama y le adora de todo corazón. Amén.</p>
<p>Colaboración: Marítza Mateo</div></div>
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		<title>Devocional: TODOS LOS DIEZMOS</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Amanecer de la Esperanza - MM]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 13 Apr 2017 18:48:40 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&#8220;Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde&#8221; (Malaquías 3:10) De camino a mi trabajo, leí este versículo que ya había leído en otras...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong><em>&#8220;Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde&#8221;</em></strong> (Malaquías 3:10)</p>
</blockquote>
<p>De camino a mi trabajo, leí este versículo que ya había leído en otras oportunidades, pero esta vez, Dios abrió mis ojos para dejarme ver una gran verdad. Al leer <em>“TODOS los diezmos</em>”, me dije: Pero ¿es que hay más diezmos que darle al Señor, no tan solo dinero? De la misma forma llamó mi atención cuando dice<em>: “… y probadme ahora en esto”</em> y Él pone Su firma: <em>&#8220;dice Jehová de los ejércitos”.</em> Dios promete abrir la ventana de los cielos y derramar tanta bendición hasta que sobreabunde, para los que diezman TODO. Mas, lo contrario sucederá para que el que no diezma, es decir, los cielos permanecerán cerrados y tampoco habrá bendición para aquellos que han vuelto sus espaldas. Por tanto, el Espíritu Santo me motivó a buscar en la Palabra hasta encontrar ese tesoro que Él, por su gran amor y misericordia, quería mostrarme y que hoy comparto con ustedes.</p>
<p>Sabemos que todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios (Stg1:17). El diezmo consiste en devolver a Dios el diez por ciento de todo aquello que hemos recibido de Él (Gén 28:22), y por esta acción, Dios mismo promete abrir los cielos. El <em>ABC</em> del evangelio es diezmar tanto lo tangible como lo no tangible, y llevarlo al lugar donde recibimos comida espiritual, a la congregación donde recibimos Palabra de Dios (Deu14:22, 26). Por ejemplo, del sueldo que recibimos y de todo dinero que nos llega extra, entiéndase una herencia, un bono, etc., así como también, diezmar de nuestro tiempo, alabando y adorando a Dios, orando y leyendo Su Palabra, todo esto es parte de la enseñanza que hemos recibido de la Palabra de Dios. Pero aún hay más… a continuación presentaré, a la luz de las escrituras, el rhema para nuestra vida.</p>
<p>En el Antiguo Testamento nos dice que dar el diezmo de todo es una ley: <em>“</em><em>Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días”</em> (Deu 14:22-23). En el Nuevo Testamento, leemos que Cristo vino a cumplir la Ley, y ahora Él es el cumplimiento de la ley (Heb 8:7-13). ¡Gloria a Dios! En otras palabras, Cristo está en lugar de la Ley. En la Ley se &#8220;DEVUELVEN&#8221; a Dios tres cosas:</p>
<ul>
<li><strong>Grano:</strong> Este término se usa en agricultura y se refiere a semilla. En los tiempos antiguos, la ofrenda de grano se refería a llevar del fruto del campo, de aquello que habían sembrado y cosechado. Pero en el plano espiritual, la semilla se refiere a la Palabra de Dios (Luc 8:11), y la Palabra es Jesucristo, presencia de Dios en nuestras vidas (Jua 1:1-5). Hemos visto que todo lo que se diezma proviene de Él, y lo que hacemos es devolverlo (1Cr 29:14). Entonces, una persona que no ha nacido de nuevo no puede diezmar Su Palabra, porque no la tiene, pero aquel que la tiene, que tiene a Jesucristo, la presencia de Dios, y no la devuelve a Dios sembrándola en los corazones de los demás, ya sea hablada o por testimonio -TODOS LOS DÍAS-, le está robando a Dios y faltando al mandamiento que dice: <em>&#8220;</em><em>Por tanto, id, y haced discípulos…</em><em>&#8220;</em> (Mat 28:19). Siendo así, nos constituimos en ladrones de la Palabra de Dios (Mal.3:8-9) ¡Ay Santo! No me imagino cuánto sería la multa para esa falta, aquí en la tierra, pero la Biblia nos dice que los ladrones no heredarán el reino de Dios (1Co 6:9-10). Sin embargo, aquel que la siembra no le faltará pan (Palabra de Dios), se le multiplicará, y aún más, aumentará los frutos de su justicia (2Co 9:10). En otras palabras, Dios jura por sí mismo, cuando dijo: “probadme” (en imperativo), “… si no ABRIRÉ LAS VENTANAS DE LOS CIELOS”. Cuando los cielos se abren, recibimos la revelación de Su Palabra (Jua 6:58). ¡Aleluya!!</li>
<li><strong>Vino:</strong> El vino sale de la vid, y en la Palabra representa el gozo (Hch 2:13). La vid verdadera es Cristo, y separados de Él nada podemos hacer (Jua 15:5). También el gozo el parte del fruto del Espíritu, por lo que se desprende del amor (Gál 5:22). Dios es amor (1Ju 4:8). El gozo no es ausencia de tristeza, mejor dicho, es abundancia de confianza en Dios (Neh 8:10; Sal. 28:7). Es decir, para tener gozo debemos tener al amor que es Jesucristo. Aquel que no tiene al amor, ni está pegado a la vid (Cristo), no puede diezmar gozo, y por eso no es fortalecido, porque su confianza no está en Dios, por tanto, se turba. Sin embargo, tanto aquel que no tiene a Jesús en su corazón como aquellos que lo tenemos en nuestros corazones, vamos a pasar por situaciones difíciles, de todo tipo, pero nosotros permaneceremos fortalecidos en Dios. Si bien, en ocasiones nuestra fe se tambalea frente a las adversidades, debemos hacernos la siguiente pregunta: «Ante esta situación que estoy viviendo, ¿devuelvo gozo o me lo robo?» Queda ilustrado entonces que, al desenfocarnos de nuestra confianza, estamos olvidando que Él quiere Su gozo de vuelta. ¡Oh Dios, somos deudores! Para nosotros que tenemos a Cristo, Dios nos está diciendo que lo probemos en esto, que no seamos ladrones de gozo, y le devolvamos ese fruto al confiar plenamente en Él, todos los días, sin importar las circunstancias que estemos atravesando, ya sea la muerte de algún familiar amado, cualquier miembro de la familia en la cárcel, enfermedad, quizás traición de quien menos esperamos, pasando frío en las calles o inseguridad del futuro. Él nos ordena de forma imperativa: <em>&#8220;ESTAD siempre gozosos&#8221;</em> (1Ts 5:16-18). <em>&#8220;TENED por sumo gozo&#8230;. que os halléis en diversas pruebas…&#8221; </em>(Stg 1:2-4). ¡Gloria a Dios!! Y que lo probemos en esto, porque Él abre las VENTANAS DE LOS CIELOS a favor nuestro, y nos fortalece. ¡Bendito Dios!</li>
<li><strong>Aceite:</strong> El aceite de la unción se extraía de la oliva machacada (Lev 24:2), y en la antigüedad era usado para mantener las lámparas encendidas (Mat 25:3-4). También, el aceite se usaba para ungir (Éxo 30:25). Leemos en la Palabra de Dios que Cristo fue la oliva machacada (Mat 26:30), y su sangre fue derramada para redimirnos y enviarnos al Espíritu Santo desde el cielo (1Pe 1:11-12). Entonces, una persona que no tenga al Espíritu Santo no ha sido redimida y por tanto no tiene la unción del Espíritu Santo, ni conoce todas las cosas (Rom 8:9). Siendo así, éste no puede agradar a Dios ni tener un comportamiento adecuado, pero nosotros, en cuyos cuerpos mora el Espíritu de Verdad, tenemos la unción del Santo y conocemos todas las cosas (1Ju 2:20). El Espíritu Santo y su unción nos capacita para ser fieles al Señor, en medio de este sistema corrupto, porque nuestra vasija está llena de la presencia del Señor (Sal 23:5), y podemos devolverle Su adoración. Hecho así, diezmamos a Dios, todos los días, con la ayuda del Espíritu Santo, ya que es un mandato: &#8220;Sed santos, porque Yo soy Santo&#8221; (1ra P.1:16-22). Cuando tomamos la decisión de ser fieles (adorar, llegar a la madurez), Dios nos duplica la llenura del Espíritu Santo, somos revestidos, cubiertos para soportar la prueba; pareciera como una anestesia espiritual y esto hace que fijemos nuestra mirada en el cielo, y como consecuencia, Él abre las ventanas de los cielos, se nos muestra, acepta, recibe nuestras vidas en adoración, y nos quita de la tierra, como a Esteban (Hch.7:55-59). Sin embargo, si no hacemos lo bueno, sabiendo hacerlo, somos ladrones de unción, de su fidelidad, ¡oh mi Dios, esto es muy santo!</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Para reflexionar:</strong></p>
<p>La ley se refiere a mandamiento. Los Diez Mandamientos se resumen en dos: relación vertical (con Dios Padre a través de Cristo), y relación horizontal (con los hombres, con la ayuda del Espíritu Santo, el otro Consolador). Cuando diezmamos, estamos mostrando ambas comuniones y a esta actitud se le llama adoración. Esa adoración nos hace sabios, porque aprendemos a temer a Jehová todos los días (Pro 1:7; Mat 10:16-22). Si los cielos están cerrados es porque no hemos devuelto los diezmos de TODO, como lo hizo Abraham (Heb 7:2).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>ORACIÓN:</strong></p>
<p>Padre, gracias por tus misericordias que se renuevan cada mañana, y por Tú bondad que ha evitado seamos consumidos (Mal. 3:6-9). Confesamos nuestros pecados, perdónanos, límpianos más y más de toda maldad, y purifícanos de nuestras faltas.    ¡Oh Padre!, restaura nuestra vida espiritual con el fin de ser obedientes a tu Palabra todos los días, llegar a la madurez, y adorarte en Espíritu y verdad, en el nombre de Jesús (1Ju 1:9; Neh 13:12).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Colaboración:  Vianelli Ortiz</p>
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		<title>Tomando Fuego del Altar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Amanecer de la Esperanza - MM]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2015 20:58:10 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Adoracion]]></category>
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					<description><![CDATA[Tomando Fuego del Altar “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó”(Lev 10:1). Este incidente tan triste nos enseña y enfatiza lo que Jehová, de muchas maneras, a través toda...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h1 class="entry-title">Tomando Fuego del Altar</h1>
<blockquote><p><em>“Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó”</em>(<strong><em>Lev 10:1</em></strong>).</p></blockquote>
<p>Este incidente tan triste nos enseña y enfatiza lo que Jehová, de muchas maneras, a través toda las Escrituras nos ha enseñado, y es que hay una sola manera de hacer las cosas y es como Jehová ha instruido o de acuerdo a la instrucción de Dios. Y aunque muchas veces hemos escuchado mensajes con esta misma tónica, el Dios del cielo quiere sembrar eso en nosotros como pueblo, en este tiempo que el Señor está restaurando todas las cosas. Especialmente en el aspecto de la restauración que tiene que ver en volver de nuevo al orden. La restauración contienes varios aspectos, el Dios sanar, el Dios librar, el Dios restituir, el Dios traer de lejos a los que se han ido, el Dios reconstruir como en el tiempo de la restauración del templo. Pero hay algo muy importante y es volver al orden.</p>
<p>La iglesia cristiana ha sufrido el impacto de los tiempos, y ha querido adaptarse a este siglo, recibiendo presiones por doquier que así como el mundo cambia debe cambiar la iglesia. Es la razón por la que muchas iglesias están ordenando sacerdotes al estilo de Jeroboam, por mantener su estatus, pero perdieron todo el temor de Dios y el respeto a lo que Jehová ha establecido. Sin embargo, solo las cosas permanecen cuando se hacen a la manera de Dios. La iglesia puede levantar un imperio, levantar grandes coros, tener millones en los bancos que no se puedan contar, cuantiosas inversiones en instituciones de manera que asombre al mundo con su prosperidad, pero si esa prosperidad no la da Dios se volverá como la de los grandes imperios, que durante miles de años gobernaron y hoy todo se ha reducido en reliquias arquitectónicas y solo son historia. La iglesia puede levantar un imperio y lucir próspera, pero si su reino no sea el de los cielos ni sea su rey Adonay, tarde o temprano llegará su fin, y seguro su caída, pues solo lo de Dios permanece y es infalible.</p>
<p>La sujeción a Dios no se manifiesta en el día de la  necesidad, sino también en el día de la seguridad, porque nuestra obediencia a su voluntad debe ser siempre y de manera incondicional. La forma en cómo se logra el fin a Dios le importa. Nadie tiene derecho a entrar fuego extraño en el altar, es decir, algo que Jehová no instituyó sobre lo que Dios ha establecido. Se ha especulado mucho sobre en qué consistió el pecado de estos sacerdotes, el tipo de fuego que estos introdujeron, pero había muchas instrucciones acerca del incienso y dónde o en qué altar Jehová había determinado lo cual nos indica claramente donde estuvo el error. En cada instrucción de Dios hay una enseñanza, fallar en una de ellas es perder todo lo que Dios nos quiere enseñar. Por lo cual, entendemos que cambiar el orden de las cosas o variarlas es perder el propósito y las verdades eternas que nos quiere enseñar. Hay una manera de hacer las cosas nuevas sin cambiar la instrucción, y es haciéndolo en el Espíritu, entrando en la dimensión de la multiforme gracia de Dios.<br />
Dios todas las cosas las he hecho nuevas en Jesucristo. Por lo cual, un cántico nuevo no es un canto que se compuso hoy, puede ser el mismo de ayer, pero cantando en la gratitud y reconocimiento de hoy. La palabra “nuevo” que se usa en el nuevo testamento para referirse al nuevo pacto, nueva promesa, no es algo nuevo en cuanto al tiempo, sino en cuanto a la naturaleza y calidad, como algo que nunca se ha usado aunque sea viejo, pero es nuevo porque es usado por Dios en Cristo de otra manera.</p>
<blockquote><p>“Un mandamiento nuevo os doy…” (<strong><em>Juan 13:34</em></strong>)</p></blockquote>
<p>, dijo Jesús, y digo ¿nuevo?, pero si es el mismo mandamiento de ayer, ah pero ahora lo da en el Hijo, en el Nuevo Pacto, con mejores promesas, con un mejor mediador, en una nueva naturaleza, en el Espíritu, para que lo conozcan bien, en una dimensión de Dios en el Espíritu. Balaam cambió de lugar para maldecir a Israel y su maleficio no funcionó; cambió los números de sus sacrificios y no logró nada, incluso imitó el siete varias veces, y siguió ciertas instrucciones espirituales, pero no les funcionaron, porque no es solo seguir las instrucciones, sino tener el espíritu con el cual se hacen las cosas para Dios. Hay quienes dan ofrendas, pero ellos nunca son ofrendas. El altar del incienso no es para sacrificar holocaustos ni tampoco para derramar libación. Dios cada cosa las hizo con un propósito, no alteremos  las cosas establecidas por Él y nos irá bien. Cuando Dios es agradado Él derrama su gloria, pero solo sucede cuando todo es hecho como, según y conforme a su instrucción. Hay dos tipos de fuego, el fuego de la aprobación y el fuego de la desaprobación.<br />
El fuego de la aprobación, Jehová lo había derramado cuando Moisés terminó el tabernáculo, y ese fuego no podía dejarse de apagar, y de allí había que tomar para ministrar al altar del incienso. De la misma manera, la aprobación de Dios fue derramada desde el cielo por la sangre de Su Hijo, Jesucristo, cuando el cielo se llenó de su gloria el día de la resurrección. De ese sacrificio, de su cruz, debemos todos tomar cuando vamos a ministrar, en el nombre de Jesús. Nadie debe encender ningún fuego de adoración y alabanza que no sea en el nombre de Jesucristo. Todo otro fuego es extraño delante de Dios. Cuántas veces encendemos fuego de emociones, a ritmo de la música que tiene un efecto en nosotros, y hasta fuego de las cosas legítimas lo usamos mal para crear un ambiente, cuando Jehová no ha traído fuego de Jesús.</p>
<p>Nadie debe encender fuego con el don, la adoración debe ser por el sacrificio de Jesucristo, por eso los intercesores presentan el pacto delante de Dios, la sangre bendita sagrada y rociada que habla mejor que la de Abel.   Nadie debe mecer el incienso de la adoración ni de la intercesión y de toda ministración a Dios sin antes ir al altar del sacrificio establecido por Dios. Cristo es el propiciatorio, donde encontramos perdón para nuestros pecados. Cuando tu vida espiritual esté en decadencia no entres fuego extraño, corre al altar de la cruz y toma del fuego de la aprobación y llena el incensaro de tu vida, y mécelo en Jesús delante de Dios. No puede haber fuego en la ministración a Dios, si no se busca en el altar de la aprobación de Cristo. Todo lo demás es fuego extraño que Jehová no mandó.</p>
<p>Notas tomadas del mensaje “Tomando Fuego del Altar” del pastor Juan Radhamés Fernández. Para recibir una copia de esta ministración, visita nuestra página en la red <a href="https://vimeo.com/70189173">https://vimeo.com/70189173</a></p>
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		<title>Alabanza &#038; Adoración</title>
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		<dc:creator><![CDATA[El Amanecer de la Esperanza - RD]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Jan 2015 14:55:01 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Consejos Bíblicos]]></category>
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		<category><![CDATA[Adorar a Dios]]></category>
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					<description><![CDATA[Alabar y adorar a Dios no es un compromiso, sino una necesidad de nuestro ser espiritual. Dios no necesita de nuestra alabanza ni adoración, pero sí Él busca que le adoremos en Espíritu y verdad, pues ahí estriba nuestra razón de ser. Dios nos creó para alabanza y gloria de su nombre, y él es...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Alabar y adorar a Dios no es un compromiso, sino una necesidad de nuestro ser espiritual. Dios no necesita de nuestra alabanza ni adoración, pero sí Él busca que le adoremos en Espíritu y verdad, pues ahí estriba nuestra razón de ser. Dios nos creó para alabanza y gloria de su nombre, y él es digno de toda exaltación. Juan 4:24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Hebreos 13:15 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Salmos 139:14 Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. Salmos 100 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.</p>
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