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Mira Nuestro Nuevo Libro: "La honra del Ministerio" |
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Invitación -
La Invitación
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Hay un pueblo que anhela con ansias el regreso del Hijo de Dios, para celebrar con Él las bodas del Cordero. En ese gran día, todos los invitados estarán ataviados como una novia para recibir a su esposo, el Rey. El Padre ha convidado a todos a la cena en honor a su Unigénito y les ha concedido que se vistan de lino fino, limpio y resplandeciente a todos aquellos que ahora conforman la iglesia que es la novia, porque han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero (Apocalipsis 19:8; 7:14).
¿Qué tienen éstos diferente a los demás mortales? ¡Que están vivos! Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, y Él les dio vida en Cristo Jesús cuando estaban muertos en sus delitos y pecados. Sabemos que el hombre murió espiritualmente cuando se reveló contra Dios, adquiriendo una naturaleza pecaminosa que lo hizo pecador. Desde entonces, todos sus pensamientos corrían al mal, y aunque quería no podía dejar de pecar ni siquiera con el pensamiento. A través de la ley, dada por Moisés, Dios puso un freno a su descarrío, hasta que viniese Cristo que era lo perfecto, la solución definitiva que desarraigaría el pecado del mundo.
La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro (Romanos 6:23). Esos que depende únicamente de la gracia y la verdad que han venido por el Hijo de Dios, son los invitados a las bodas del Cordero en el reino de Dios
¡Recibe la unción del Reino! Acepta a Cristo en tu corazón. Esta es tu invitación y regalo de Dios.
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