"Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria

- Isaías 60:1-2
 
     
 
     
       
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  • Murmurar
    murmuracion, chismeMurmurar es pecar contra Dios. La murmuración se define como susurrar, debatir una cuestión en tono tan bajo que parece un murmullo, quejarse, difamar a alguien. En el lenguaje hebreo uno de sus significados la define como “informe malvado”. Es notorio en la Biblia, cuánto esto desagrada a Dios, especialmente porque, aunque susurremos, Él la escucha.

    Es bueno saber que cuando nos quejamos por alguna situación o en contra de alguien, en última instancia en contra de quien lo hacemos es contra Dios. Generalmente nos quejamos de algo que supuestamente nos afecta en lugar de acudir al Señor, lo que refleja nuestra gran ignorancia y falta de fe.

    En el Antiguo Pacto Jehová fue muy rigoroso con ello a tal punto que a algunos lo castigo con lepra (Números 12); a otros se los tragó la tierra (Números 16), y muchos murieron mordidos por serpientes ardientes (Números 21). En el nuevo pacto, solo podemos dar gracias por Jesucristo, por cuya vida nos hemos escapado de las contaminaciones del mundo. Sin embargo, Él mismo nos advirtió: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:1-2).
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Confesar a Cristo como Salvador Personal PDF Imprimir E-mail
Recursos - Consejo Biblico
Confesar a Cristo no es simplemente declarar un nombre, sino creer en Él. Podemos decir que es una acción que brota de un corazón arrepentido, que expresa con sus labios, abiertamente y con libertad, la convicción de que Jesucristo es el Señor y salvador de su vida. Confesar a Cristo, por tanto, es un acto de fe, ya que hay quienes se avergüenzan de hacerlo, porque aman más la opinión de los hombres que la gloria de Dios, ignorando que de esa confesión dependen sus vidas.

Nombrar al Señor Jesús no es sencillamente enunciarlo, sino recibir vida, anunciar salvación. Hay una promesa en ese nombre, no solo para quien lo invoca, sino también para todos los suyos. Es interesante que la palabra hebrea para confesar es yadah, la que también se traduce como “alabar” pues uno de sus significados coincide con el vocablo hebreo, halal de la cual proviene la palabra aleluya. Aparentemente, estas dos cosas parecería que no tienen ilación, pero cuando lo enfocamos en Dios, cobra sentido y vemos que sí tiene relación, si pensamos en la adoración a Dios. En esa acepción, que se refiere directamente al nombre del Señor cuando al experimentar su perdón brota una expresión espontánea de nuestro interior en la que confesamos nuestra pecaminosidad y el agradecimiento por la misericordia recibida en su salvación. La alabanza, entonces, viene como resultado de esa adoración que sentimos en nuestro corazón por nuestro Señor Jesús.

En el Nuevo Testamento la palabra confesar es jomologeo que se traduce como “declarar”, “profesar” “estar de acuerdo”, “hablar la misma cosa” (jomo mismo; lego hablar). Es como si públicamente afirmásemos nuestra adoración a Dios. De hecho, confesar el nombre de nuestro Señor Jesús es confirmar, admitir nuestra fe en Él. En un mundo donde se niega a Dios y se desprecia la adoración a su nombre, la confesión de fe toma una trascendencia enorme para nosotros como creyentes y testigos de lo que hemos visto, oído y vivido tocante al Verbo de Vida, Jesucristo, el Hijo de Dios. Cuando confesamos su nombre estamos confirmando el triunfo de su muerte y su gloriosa resurrección. Ser cristiano, por tanto, es ser testigo de lo que Dios ha dicho y ha hecho en el Hijo; es ser un embajador de las buenas nuevas de salvación. Por eso, nos es necesario hablar, predicar, hablar lo mismo y confesar su nombre delante de los hombres.  

 


Hechos 4:11-12
Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”

Hechos 16:30-31
"... y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, y tu casa"

R
omanos 10:12-13
"Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo"

Romanos 10:9-10
”…
que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor, y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, pero con la boca se confiesa para ser salvo”

Hechos 8:36-37
Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios"

Lucas 12:8-9 
Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios; mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios"

Filipenses 2:9-11
"Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre"

 

 
 
   
 
 
 
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