"Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti. Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria

- Isaías 60:1-2
 
     
 
     
       
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  • Murmurar
    murmuracion, chismeMurmurar es pecar contra Dios. La murmuración se define como susurrar, debatir una cuestión en tono tan bajo que parece un murmullo, quejarse, difamar a alguien. En el lenguaje hebreo uno de sus significados la define como “informe malvado”. Es notorio en la Biblia, cuánto esto desagrada a Dios, especialmente porque, aunque susurremos, Él la escucha.

    Es bueno saber que cuando nos quejamos por alguna situación o en contra de alguien, en última instancia en contra de quien lo hacemos es contra Dios. Generalmente nos quejamos de algo que supuestamente nos afecta en lugar de acudir al Señor, lo que refleja nuestra gran ignorancia y falta de fe.

    En el Antiguo Pacto Jehová fue muy rigoroso con ello a tal punto que a algunos lo castigo con lepra (Números 12); a otros se los tragó la tierra (Números 16), y muchos murieron mordidos por serpientes ardientes (Números 21). En el nuevo pacto, solo podemos dar gracias por Jesucristo, por cuya vida nos hemos escapado de las contaminaciones del mundo. Sin embargo, Él mismo nos advirtió: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido” (Mateo 7:1-2).
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Alcohol: Su consumo y el Alcoholismo PDF Imprimir E-mail
Recursos - Consejo Biblico

«Para ser cristiano, ¿tengo que dejar de “beber”?»; «¿Prohíbe Dios el consumo de alcohol?»; «¿dónde dice en la Biblia que “beber” es un pecado?» Estas y otras preguntas se formulan muchos en el momento de entrar a la vida del reino de los cielos. Algunos entran a la iglesia y persisten en sus hábitos, esperando que Dios, supuestamente, un día se los “quite”; otros, tristemente reaccionan como el joven rico, y se alejan del Camino, entristecidos, porque están tan apegados al alcohol que no está dispuestos a pagar el precio de la abstinencia (Mateo 19:22). 

Mas, a decir verdad, Dios no tiene ningún problema con el alcohol, el problema grave somos nosotros. La Biblia nos habla de mosto (vino nuevo) como una bendición divina (Génesis 27:28; Amós 9:13-15); algo que alegra a Dios y a los hombres (Jueces 9:13), así como el vino era una de las ofrendas más apreciadas de Jehová en el Antiguo Testamento (Números 18:12). Igualmente, uno de las celebraciones de la iglesia que recuerdan la segunda venida del Hijo de Dios, es la Santa Cena, y en ella el vino representa la sangre derramada por Cristo (Mateo 26:27-29). Sin embargo, ahora el mosto se secó y el vino se fermentó, por eso embota (Salmo 107:27), ensoberbece y aturde (Isaías 28:1,3), y ya no alegra ni anima, sino que amarga y destruye al hombre.

Los seres humanos, por nuestra naturaleza carnal, pecadora y corrompida, hemos convertido algo que representaba gozo, alegría y prosperidad ante los ojos de Dios y que nos fue dado para nuestro deleite y satisfacción, en una de las tragedias actuales que más daño está ocasionando a la familia y a la sociedad, sin importar país, sexo ni edad. El alcoholismo ya no es simple hábito social malo, sino una enfermedad, compulsiva y progresiva que solo Dios puede curar. El hombre busca en el alcohol un alivio a su angustia, la liberación de deseos reprimidos y hasta le atribuye propiedades afrodisíacas (estimulante sexual), pero la realidad es totalmente contraria y trágica. En la actualidad, estudiosos han dicho que el alcohol es responsable del 40 al 50% de los accidentes de tránsito, del 15 al 20% de los accidentes laborales, y del 50% de los homicidios. Ahora, juzga tú. La Biblia dice:

Oseas 4:11
 “Fornicación, vino y mosto quitan el juicio”

Proverbios 21:17
 “Hombre necesitado será el que ama el deleite, Y el que ama el vino y los ungüentos no se enriquecerá”

Efesios 5:18-20
“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”

Romanos 13:13
“Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia…”  

1 Corintios 5:11
“Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis”

1 Corintios 6:9-10
“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios”

Gálatas 5:19
“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, (...) idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios”

Mateo 26:29
“Y os digo que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre”

 
 
   
 
 
 
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